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sábado, 31 de marzo de 2012

La niña de ojos de plata




"Buenas noches, ¿Me podría preparar un Mocaccino?... Si para llevar por favor..." Todo lo que pensaba era simplemente salir de ese lugar, tenia tanta prisa que no podía esperar a que me entregaran mi café y salir corriendo para llegar a tiempo a mi cita. Cuando de repente algo cautivo y robo completamente mi atención, el tiempo se hizo mas lento, la realidad no existía, solamente era un sueño ¿O talvez no lo fue? La verdad no lo sé.

Desde hace mucho tiempo no logro sentir ese sentimiento que arrebata mi atención y logra cautivar un pobre y destruido corazón. Simplemente fue Ella. Pero lo que en realidad me cautivo fueron sus ojos, con color plateado tan puros como la nieve, tan hermosos como las cascadas, tan cautivadores como su hermosura. No existía nada mas que esa mirada cautivadora y yo. Hubiese querido que este encuentro durara para toda la eternidad.

Y ahí estaba yo, escondido como un niño en un bosque con nieve, detrás de un árbol observando unos ojos tan hermosos como el cielo, temeroso que descubriera mi mirada, tembloroso al imaginar todo esto, emocionado al ver todo esto. Ella escondía esos ojos pero yo pude verlos en un corto instante de 5 segundos que duró toda una eternidad para mi imaginación, el tiempo necesario para poder ver, sentir, creer e imaginar...

"Aquí esta su café, que pase feliz noche" He ahí el mal de mis días, simplemente puedo decir: "Siéntase el dueño de mi desgracia, camarero" Y para cuando voltee a ver ella se había marchado ya. Solo fueron unos pocos segundos, el destino me jugo una broma, o simplemente al karma le gusta probar mi paciencia. La verdad no estoy muy seguro lo que fue, pero de algo si puedo estar seguro, fue totalmente hermoso y bello.

lunes, 5 de marzo de 2012

Mi maldición




¿Recuerdas esto? ¿Recuerdas lo que te hizo ser así? ¿Recuerdas algo más? [...] Ni yo mismo se como empezó todo, lo único que sabia que era real, que estaba parado que poseía un poder inimaginable, poseía la inmortalidad y al mismo tiempo una maldición. Vi garras en mis manos, sentí sangre en mi garganta, vi un desorden en el lugar donde estaba. Fue espantoso y a la vez tan reconfortante. ¿He hecho algo malo? ¿Qué es todo esto?


Había desgarrado a una persona, y unos cuantos más estaban observando el hecho, una mujer salio entre ellos, acaricio mi rostro, que no era mas de una persona, era de un lobo. Me miro a los ojos y me dijo: "Ojos negros, ojos profundos y oscuros como la noche. No veo nada en ellos" A lo cual no respondí nada, solo se oyó salir un gruñido entre mi hocico. Nadie entendió como debía esperarse, incluso yo sentí que lo que dije no fue mas allá de un simple gruñido.


Me retiré de la mujer, miré el cadáver del hombre tirado en el suelo, mire a mi alrededor y había una cámara filmando todo el evento. Recuerdo que atacaba solamente por instinto de protección, alguien entendería la situación y revisarían eso, al menos eso creía. Me tengo que ir de aquí, podría matar a alguien y no debe de ser así. El salvajismo me controlaba, era momento de salir de ahí, salte lo mas alto que pude y logre llegar al otro lado del lugar, logré romper un dispositivo de seguridad que mantenía la puerta cerrada y salí a plena luz del día  a mostrar quien era en realidad... Un Lycan...


Logré trepar lo suficientemente alto para poder saltar y esconderme en un contenedor de un camión de carga. Solamente era momento de esperar, tenía que aprender a controlarlo, ese no era yo, era otra persona y era mejor que quedara así. ¿Existiría alguien que me comprendiera? No lo sé pero por el momento tendré que vivir con esto, un don, una vida, una maldición...

lunes, 14 de marzo de 2011

La Batalla de las Bestias (Capítulo 3)

Me encontraba parado enfrente de la puerta que me llevaría ante los mandatarios mas importantes de la Fuerza Armada. Tenia que estar nervioso, no sabia que actitud tener ante tan importantes personas, pero la serenidad era algo que prevalecía en mi. No ha de ser tan difícil presentarse ante el Führer pensé, ojalá no me equivoque. Tengo que mostrar una seguridad muy grande, ya que ellos tienen su confianza y esperanzas puestas en mi y no puedo defraudarlos.


Yo: "Muy buenos días, ¿Interrumpo algo? Bueno ojala no y si pasa eso pues que lastima, me presento soy el General Kndel". (Hubo una pausa donde el Führer solo me miro y luego empezó a reír...)
Führer: "Jajaja... Esplendida entrada, esa es la actitud que debe tener un General de alto mando. Deberían aprender de él señores. Mucho gusto yo soy el Führer Cortéz."

Desde ese momento supe que me había ganado la confianza del Führer. Luego de ello, encima de la mesa había un gran mapa de toda la zona y se podía observar todo lo que había sucedido. Los terrenos que se iban perdiendo y todo lo que hacia falta para acorralarlos. Luego de eso empece a mandar tropas por diferentes terrenos estratégicos. Los mandatarios se preguntaban como era posible que un General de otra nación viniera a imponer ordenes, pero el Führer dijo que estaba bien, que por eso estaba ahí.

Luego de eso el mandatario dio una orden, que trajeran el arma LX-II. La verdad no tenia ni la mejor idea de que fuera pero parecía muy importante. Todos quedaron con una cara de miedo, todos expresaron que era muy peligroso dejar una arma tan poderosa en manos de un General que no se sabia si fiar o no. Pero finalmente me entregaron un par de guantes blancos con una insignia que decía LX-II. Le comente a mi superior que me parecía extraño que había sido atacado por un par de mutantes a mitad del camino.

Luego de esperar que toda la gente saliera me dijo que era probable que la milicia estuviese corrompida y que teníamos mucho trabajo que hacer. Me despedí de él y le dije que me iría a pelear. Me dijo que tuviera cuidado, esos guantes podrían ser demasiado poderosos para ser controlados por una persona. Le dije que desde hace mucho tiempo deje ese rasgo que llaman humanismo, mas bien me consideraría otro ser no superior ni inferior pero si igual que un humano. Y deje la habitación y corrí a la aventura hay varios lugares que me gustaría ver, por el momento me dirigiré a la entrada principal, veremos que hay en ese lugar...

martes, 8 de marzo de 2011

La Batalla de las Bestias (Capítulo 2)

La alarma en mi Blackberry marcaba las 06:00 horas lo bueno de todo esto es que yo ya estaba despierto, me había levantado media hora antes (como de costumbre) para ordenar la oficina en la que me encontraba, asearme y prepararme antes de que los comandantes llegaran a despertarme para el combate. Luego de hacer todo eso me quede esperando y en mi reloj eran las 08:23 mientras que un comandante entró e interrumpió mi lectura de uno de los libros de la oficina.

Comandante: "¿Y USTED CON QUE DERECHO SE ENCUENTRA EN LA OFICINA?".
Yo: "Pues la verdad no quiero ser inoportuno pero soy el General Kndel, numero de verificación 1B030ZYK75J".
Comandante: "Mi General, le ruego me disculpe, no fue mi intención interrumpir de esa manera pero es que me mandaron a buscar a alguien a esta habitación y como vi que usted estaba leyendo esos papeles..."
Yo: "No se disculpe soldado, estaba en su deber hacer esa aseveración viendo en la situación en la que estamos. Si sabe algo le ruego me informe de inmediato.

Como lo sospechaba de inmediato me contó que se encontraban en medio de una batalla en la cual intervenían muchos soldados del ejercito Americano y muchos de los animales mutantes. En el momento en que nos dirigíamos para otro sector de la gran armazón de la Fuerza Armada Estadounidense, cruzábamos un jardín muy amplio cuando de repente se aparecen tres perros furiosos, median un metro ochenta centímetros. Parecían realmente humanos y la verdad no cargaba ningún arma. El oficial había quedado en estado de Shock y no se podía mover, lo primero que hice fue arrebatarle su fusil y disparar en contra de las bestias.

Luego de una batalla exhaustiva y de varios disparos, logramos derrotar a los mutantes. El oficial me agradeció por salvarle la vida pero la verdad no era para tanto, solo hice lo que mi instinto de sobre vivencia me dijo que hiciera. Me llamo mucho la atención una fuente que estaba al otro lado del jardín. tenia unos emblemas muy extraños que no supe descifrar muy bien. Me parece muy extraño también que los perros aparecieran cuando me trasladaba al otro lado del jardín. Todo esto se torna muy extraño espero que al final salga vivo de este lugar...

Luego de seguir caminando por los pasillos me llevaron a una gran puerta de mármol, en la cual aparecían unos símbolos muy parecidos a los que vi en la fuente. Detrás de esa puerta se encontraban los altos mandos de la milicia, así que tendría que hacer una muy buena impresión si quería mantener mi papel de General. Por el momento solo debo confiar en mi instinto y también de crear muy buenos contactos con algunos Tenientes, ya que es posible que todo esto este preparado. Veamos lo que nos tienen preparado la milicia...

Fin del Capítulo 2

domingo, 6 de marzo de 2011

La Batalla de las Bestias (Capítulo 1)

Era una tarde normal, acababa de llegar de un largo viaje por tren. Eran las 3:17 en mi reloj, una muy buena hora para llegar a la estación, dado que estaba previsto llegar a los treinta minutos pasados de las tres. Me acomode en una banca de la estación y espere unos instantes para ver el hermoso tren que se hallaba ante mis ojos. De verdad que era hermoso. Agarre mis cosas y me perdí entre la multitud. No se si el destino me jugo una carta pero ese día en la estación algo inesperado estaba a punto de suceder.

Como de costumbre entregue mi pasaporte en la ventanilla de migración, el muchacho lo verifico en su computador, coloco un sello en el y me dijo: "Ya lo están esperando General". Quede extrañado por unos momentos pero creí que solamente era una equivocación. Al salir de la estación vi como dos hombres de uniformes azul fuerte me esperaban en la salida y se dirigieron con un gesto militar muy respetuoso hacia mi persona. Uno de ellos empezó a hablar:

Comandante: "Mi General, bienvenido. Espero haya tenido un viaje cómodo".
Yo: "Bueno la verdad tuve un buen viaje, pero... ¿Podría explicarse mejor?".
Comandante: "Lo estábamos esperando, usted es el General Kndel, ¿No es así?".
Yo: "General talvez no pero si soy Roberto Kndel, ¿En que podría ayudarlos?".
Comandante: "Venga con nosotros. Le explicaremos en el camino".

Un carro negro paso por nosotros, iba custodiado por dos camionetas mas. Un extraño logotipo se podia leer en los carros, era del ejercito de los Estados Unidos. Para mi sorpresa solo iban los dos comandantes y yo. Me llevaron a un lugar que parecía una especie de oficina, dentro de ella se encontraba una cama y provisiones. Luego de cerciorase de que nadie mas estuviera dentro de ella, uno de los comandantes empezó a describir la situación:


Comandante: "Vivimos tiempos difíciles mi estimado General... Los científicos estuvieron haciendo experimentos genéticos con algunos animales y ahora todos estos han mutado en bestias horribles y con una fuerza sobrehumana. Necesitamos la ayuda de un militar de alto rango que sepa tácticas de guerra, con una mente que sepa moverse dentro de la batalla. Y la única persona con la que contamos en estos momentos es usted. ¿Esta dispuesto a ayudarnos? No tenemos a nadie mas, ¡Ayúdenos!".

Les explique que solamente era un filósofo y escritor. También les explique que se podía tratar de un homónimo y que buscaban a alguien mas. A lo mejor algún tío o pariente pero la verdad estaban equivocados de persona. No obstante les comenté que tengo muy buenas aptitudes para el liderazgo y que estaría dispuestos a ayudarlos siempre y cuando el secreto de mi rango no fuese revelado, ya que la gente podría sospechar de porque un civil esta ayudando a los militares. Ellos accedieron y me dijeron que al amanecer empezaría mis labores como General...

Fin del Capítulo 1