Realmente había olvidado lo que se siente escribir lo que piensas, lo que se siente desahogarte en un pedazo de papel... Lo que implica volver a revivir cosas de tu pasado que talvés ya ni recuerdes, o que simplemente había olvidado porque la vida lo quiso de esa manera... Realmente no se exactamente qué es lo que estará pasando por mi cabeza en estos momentos, pero de algo estoy seguro no es bueno estarse haciendo daño uno mismo.
Regreso cansado de la vida, regreso a mi casa adolorido y lo primero que me pregunto es: ¿Realmente puedo decir que estoy bien? ¿Puedo asegurar que estaré bien? La verdad entre tanto que me atormenta la mente prefiero no pensar en nada, dejarme caer en mi cama y soñar... Soñar como todos lo hacemos, meditar un poco es buen ejercicio para la mente y sobre todo para el corazón, más cuando anda mal...
Siento nostalgia al ver o recordar algunas fotos que me hacen transportarme al pasado. Me siento atrapado en una dimensión alterna, donde no estoy ni en mi pasado, ni en mi futuro. Donde los hilos se mezclan tanto que no sé diferenciar muy bien entre la realidad y la ficción, entre mis sueños y presente, entre tu y yo...
Al menos puedo recordarte, al menos puedo ver tu sonrisa, puedo imaginarme dormido en tus brazos, ¿O eso pasó en realidad? No lo creo, tantas cosas en mis ojos, en mi mente, en mi corazón me confunden a diario... ¿Acaso me fui del infierno o solo cambio a otro peor? Duele mucho pensar en ello, mejor dormiré un poco...
"Bienvenido al tiempo donde no hay tiempo, bienvenido al lugar donde los espíritus son tu compañía, bienvenido a la estación." Esas palabras vinieron a mi mente por alguna extraña razón, todo parecía una estación de tren. Una silueta de color blanco se me acerco y me dijo eso, por alguna extraña razón no entendía lo que me dijo pero luego continuó hablando lo que tenía que decirme.
"Este es el lugar de las almas, donde transitan todas para ir más allá, el mundo al que ningún humano había podido llegar, hasta el día de hoy. Ese anillo te ha podido traer aquí pero no te podrá llevar de vuelta. No te preocupes yo te daré una salida solo si quieres continuar tu viaje, de lo contrario quedarás atrapado en este mundo y morirás en el otro. Ahora bien, piénsalo un momento y me dices."
Por un solo instante pensé en que ese mundo era perfecto, sin problemas ni angustias, todo era paz, tranquilidad, serenidad, alegría... Chelle... Entonces la recordé, no podría quedarme por mucho tiempo, tendría que regresar, ella estaba en el mundo, esperando mi regreso. No sabía si lo que había escuchado era su voz o el ángel me lo había dicho, pero lo que sí sabia era que regresaría y con eso dije: "Continuaré el viaje, muéstrame la salida por favor".
"Esas serían las palabras que debía pronunciar el elegido, me alegro que el destino del tiempo esté en tus manos, pero por lo pronto tendrás que viajar de otro modo que con el anillo azul. Toma este, el doble anillo de Onix y Opalo. Con él podrás ir y venir a tu antojo entre este mundo y el otro. En realidad te estoy dando dos anillos así que cuídalos bien. La piedra que salga te mostrará la salida."
Y efectivamente el Onix me mostró el camino hacia la tierra. Era curioso tener dos anillos con tres piedras pero debía pensar más claramente las cosas, ahora podía ir y venir por todo el mundo terrenal y espiritual, pero ¿Qué fin tenía todo eso? ¿Qué era lo que estaba sucediendo? ¿Todo eso era real? Todo tendría que cuadrar en algún momento y creo que tendré que averiguarlo. Por lo pronto iré a buscarla...
Todo comenzó ese día... No recuerdo muy bien, talvez fue un jueves, o un viernes, pero lo que si tengo claro es que era ya pasadas del medio día. Quizás la 1 o 2 pm. y lo que vino después si fue sorpresa. Un señor ya de mucha edad se acerco a mi, con traje formal café y una corbata dorada, me saludó y me dijo: "No es normal encontrar personas admirando todo lo que les rodea ¿Te gustaría acompañarme?" Palabras que me dejaron pensando durante los próximos 45 seg.
Yo: "¿A donde vamos exactamente?". El: "A mi mansión por supuesto, necesito que me hagas un favor. Saldré por un tiempo de la ciudad y te dejo encargado toda mi preciada casa. Aquí están las llaves y especialmente cuida de mi biblioteca, es muy valiosa para mi. En ella se encuentran todo tipo de libros y si gustas puedes leer lo que te apetezca."
Dicho esto, el señor se dispuso a salir, pero antes de salir de la biblioteca me dijo: "Mucho gusto mi nombre es Miguel, cuida de mi casa Roberto". Extrañado salí corriendo y cuando abrí la puerta, ya se había ido. Indague un poco sobre unos cuantos libros hasta que encontré un libro con un símbolo muy peculiar, era un laberinto y me llamó mucho la atención leería la introducción para ver de que se trataba.
"El poder de las Arenas del tiempo, es algo que todos los seres humanos quisieran poseer, pero para ello se deben encontrar los 12 anillos, con los cuales tendrá la persona 12 cualidades que deberá aprender". Un ruido interrumpió mi lectura algo se había movido de la estantería, fui corriendo a ver y era una chica pero no cualquier chica, era Chelle. Ella se dio la vuelta y salió corriendo, la tome de la mano y le dije:
"¿Qué haces aquí? No esperaba verte en un lugar como este, pero me alegro de volverte a ver" Ella me explico que era la biblioteca de su abuelo, lo cual me pareció curioso pero acepte su respuesta. Al mirar el suelo pude notar un hermoso anillo con una piedra preciosa azul. Le pregunté si se le había caído y ella me dijo que no. Lo guarde y la acompañe a la salida, le di un beso en la frente a lo cual ella se sonrojo y se fue.
Cuando regresé el anillo comenzó a brillar y busque rápidamente el libro, cuando voltee a ver había una sombra detrás de mí. "Ahora entiendo porque Miguel te ha confiado su libro" Lo primero que pensé era me gustaría salir de aquí, el anillo se iluminó y me mostró un camino cuando abrí los ojos estaba en la calle de mi casa. Consulté el libro en mis manos, el artículo era el anillo del conocimiento, basto para saber todo acerca del universo. Corrí a mi casa, cerré la puerta y me acosté en mi cama... Ha sido un día muy extraño, muy cansado y muy pesado...
Entre tanta gente corrí lo mas rápido que pude para llegar a comprar mis entradas al cine... Solo una, claro no tenía nadie que me acompañara, sin embargo algo curioso pasó, una hermosa joven apareció y me preguntó si podía cuidar su puesto en la fila para entrar, me pareció curioso verla sola, a lo cual respondí con un: "Si, no hay problema." Ella se retiró pero me perdí en su mirada, tan delicada, tan dulce, tan bella, tan...
Recuerdo una blusa amarilla, tan fuerte que cegó mis ojos, y brilló tanto que pude notarla entre tanta gente hasta perderse en el cine... Luego volvió solo a decirme que ya no necesitaría el puesto, y que gracias por ello. Ese momento alcance a decirle: "Una pregunta, ¿Cual es tu nombre?" A lo lejos escuche con una voz dulce, armoniosa y bella: "Vanessa". La mas hermosa sonrisa me dirigió y fue tan impactante que mi corazón vibró.
Fue en ese momento en el que recordé que lo mas lindo de esta tierra era el sentir, el vivir, el querer, el apreciar... el amar. La miré alejarse entre la multitud de gente, pedí mis entradas y disfruté de mi película. Curiosamente el destino nos junto, a la salida la vi, sola de nuevo, me le acerque le sonreí y gentilmente nos reímos al vernos de nuevo. "Mi nombre es Roberto, mucho gusto" dije ella me miró y no dijo nada, solo sonrió.
Bajamos por el elevador pero al final al abrirse la puerta ella se despidió, con un beso se fue y se perdió de nuevo entre la multitud. Me dolió hasta el alma y lo único que pude rescatar fue su nombre... Vanessa... Vane... Suena tan lindo, me recuerda mucho a ella, una hermosa niña que pasó y se fue... Talvez la vuelva a ver, talvez no, de lo que sí se, es que la recordaré, y espero que ella me recuerde como yo lo hago también...
Desde un cráter en el suelo, Raibeart se paró. Aina horrorizada por la escena se congeló y no podía dejar de ver a su amado principe, ahora rey del universo. Con un movimiento Rai intentó dar un paso, tratando de mantener su equilibrio. Las lágrimas de ella se detuvieron en el tiempo, su expresión parecía de asombro, de terror... Simplemente no podía creerlo. Él poseía todo en este mundo, inclusive con ello toda la maldad en su sombra.
Aina: "Rai, mi dulce tesoro, dime que te ha pasado ¿Por qué tienes esa...?" Su voz se vio apagada por un silencio espantoso. Un grito desde las entrañas de Rai azoto el universo. La maldad intentaba con más fuerza salir de su cuerpo, pero el luchando por contenerla logró mantenerla al margen. Fue en ese momento de compostura que caminó hacia la barrera que existía entre babilonia y la fuente. Colocó su mano justo al lado de la de Aina y dijo:
Rai: "Princesa de mi corazón, Reina de este universo... Te amo... Sin embargo, tengo algo importante que decirte. Al poseer la piedra del trueno, supe que tendría que cargar con toda la maldad del mundo y tendré que ser exiliado así como mi padre lo hizo en su tiempo. Quiero decirte que eres lo mejor que me ha pasado y que siempre te llevaré en mi corazón y en mi mente. Nunca me olvides, porque nunca te olvidaré".
Aina: "Yo también tengo algo que decirte mi cielo. Veras estoy embarazada y tendré un hijo tuyo." Esas palabras fueron tan fuertes que conmovieron a Rai. Con mucha más razón le dijo: "Me alegro tanto de saber eso. Dioses del Olimpo, les encomiendo una misión, cuidar de mi esposa y su hijo. Protegerlo y enseñarle todo lo que saben. Les devuelvo sus poderes con sus respectivas piedras. Zeus, sella la fuente con tu poder hasta el día en que mi heredero decida enfrentarme."
Ella replico: "Pero mi amor..." El no respondió nada. Solo pudo mirar con lágrimas en sus ojos el tener que partir para sellar su furia. Tendría que viajar desde la fuente a otro lugar para protegerla, el centro del sol protegería su escape y encerrarse ahí hasta que el momento apropiado llegase para enfrentar a su hijo. Antes de marcharse dijo estas ultimas palabras:
Rai: "Aina, recuerda que el arco de Cerbero es tuyo. El te protegerá a ti y a mi hijo. Recuerda que te amo y siempre te amaré. No me olvides mi amor..." Y una vez dicho esto, un relámpago lleno de luz aquella escena, ella grito y lloró frente a la fuente. El se había ido para siempre, los Dioses ayudaron a Aina a incorporarse ella estaba muy triste, se pasaba pensando que pasaría ahora, ¿Qué tendría que hacer? Solamente vivir...
Tiempo después...
Kanha era un niño muy astuto, era un experto en combates cuerpo a cuerpo y tenía una madre muy bondadosa. Aina nunca le dijo la verdad a Kanha, pensando en que el momento para decirle llegaría, mientras tanto él podría vivir tranquilo jugando con su perrito que lo acompañaba a todas partes. El se convertiría en el hijo que Rai siempre quiso. Pero ¿Cuando será el momento? ¿Qué estará pensado Rai? ¿El estará observando a su hijo? Todas estas respuestas solo el tiempo lo dirá...