miércoles, 9 de marzo de 2011

Pensamiento versus Corazón

Hay cosas que ni la razón logra comprenderlas, pero la verdad es que a lo largo de mi caminar he aprendido muchas de ellas. Por mencionar algunas podrían decirse que la realidad es algo que no se puede modificar, es algo que no se puede cambiar y es algo real, algo que existe. Por otro lado el pensamiento es un tanto abstracto, intocable pero al mismo tiempo podemos decir que existe ya que todos lo hacemos a diario, desde que nacemos hasta que morimos. 



Pero la verdad siento que muchos no aprovechamos este potencial al que llamamos Pensamiento y dejamos que se pierda entre la rutina, entre la monotonía, entre sentimientos y actos impulsivos. Claro esta que yo no puedo cambiar ni el pensamiento de otra persona, ni la realidad que vivo por mi pasado, ni mucho menos mi pensamiento. Son cosas con las que tengo que cargar con el día a día y ¿Saben algo? Me gusta mucho tener que lidiar con mis problemas y alguno que otro ajeno.

Pero también no dejo de pensar que si trato de llevar el peso de problemas que no son míos, tiendo a ser o muy egoísta o muy idiota y tratar de dar solución a algo de lo cual la vida se esta encargando de dar una escuela o lección. No dejo de pensar que debo de reestructurar mis ideales, mis pensamientos y mis actitudes. Tampoco soy capaz de actuar bajo las circunstancias de intuiciones, instintos o sentimientos que talvez puedan perjudicarme en vez de ayudarme.

Cuando una cosa carece de sentido, ¿Aun así la gente le encuentra su sentido? Algunas cosas no se pueden explicar con palabras, como el amor, la tolerancia, el odio, el rencor, emociones que nos llenan y nos hacen sentir vivos. Armas de doble filo, cosas que vuelven a una persona humana, pero también que sin darnos cuenta pueden llegar a convertirlo en un demonio o bestia despiadada que no busca nada mas que sangre, dolor y venganza...

martes, 8 de marzo de 2011

La Batalla de las Bestias (Capítulo 2)

La alarma en mi Blackberry marcaba las 06:00 horas lo bueno de todo esto es que yo ya estaba despierto, me había levantado media hora antes (como de costumbre) para ordenar la oficina en la que me encontraba, asearme y prepararme antes de que los comandantes llegaran a despertarme para el combate. Luego de hacer todo eso me quede esperando y en mi reloj eran las 08:23 mientras que un comandante entró e interrumpió mi lectura de uno de los libros de la oficina.

Comandante: "¿Y USTED CON QUE DERECHO SE ENCUENTRA EN LA OFICINA?".
Yo: "Pues la verdad no quiero ser inoportuno pero soy el General Kndel, numero de verificación 1B030ZYK75J".
Comandante: "Mi General, le ruego me disculpe, no fue mi intención interrumpir de esa manera pero es que me mandaron a buscar a alguien a esta habitación y como vi que usted estaba leyendo esos papeles..."
Yo: "No se disculpe soldado, estaba en su deber hacer esa aseveración viendo en la situación en la que estamos. Si sabe algo le ruego me informe de inmediato.

Como lo sospechaba de inmediato me contó que se encontraban en medio de una batalla en la cual intervenían muchos soldados del ejercito Americano y muchos de los animales mutantes. En el momento en que nos dirigíamos para otro sector de la gran armazón de la Fuerza Armada Estadounidense, cruzábamos un jardín muy amplio cuando de repente se aparecen tres perros furiosos, median un metro ochenta centímetros. Parecían realmente humanos y la verdad no cargaba ningún arma. El oficial había quedado en estado de Shock y no se podía mover, lo primero que hice fue arrebatarle su fusil y disparar en contra de las bestias.

Luego de una batalla exhaustiva y de varios disparos, logramos derrotar a los mutantes. El oficial me agradeció por salvarle la vida pero la verdad no era para tanto, solo hice lo que mi instinto de sobre vivencia me dijo que hiciera. Me llamo mucho la atención una fuente que estaba al otro lado del jardín. tenia unos emblemas muy extraños que no supe descifrar muy bien. Me parece muy extraño también que los perros aparecieran cuando me trasladaba al otro lado del jardín. Todo esto se torna muy extraño espero que al final salga vivo de este lugar...

Luego de seguir caminando por los pasillos me llevaron a una gran puerta de mármol, en la cual aparecían unos símbolos muy parecidos a los que vi en la fuente. Detrás de esa puerta se encontraban los altos mandos de la milicia, así que tendría que hacer una muy buena impresión si quería mantener mi papel de General. Por el momento solo debo confiar en mi instinto y también de crear muy buenos contactos con algunos Tenientes, ya que es posible que todo esto este preparado. Veamos lo que nos tienen preparado la milicia...

Fin del Capítulo 2

domingo, 6 de marzo de 2011

La Batalla de las Bestias (Capítulo 1)

Era una tarde normal, acababa de llegar de un largo viaje por tren. Eran las 3:17 en mi reloj, una muy buena hora para llegar a la estación, dado que estaba previsto llegar a los treinta minutos pasados de las tres. Me acomode en una banca de la estación y espere unos instantes para ver el hermoso tren que se hallaba ante mis ojos. De verdad que era hermoso. Agarre mis cosas y me perdí entre la multitud. No se si el destino me jugo una carta pero ese día en la estación algo inesperado estaba a punto de suceder.

Como de costumbre entregue mi pasaporte en la ventanilla de migración, el muchacho lo verifico en su computador, coloco un sello en el y me dijo: "Ya lo están esperando General". Quede extrañado por unos momentos pero creí que solamente era una equivocación. Al salir de la estación vi como dos hombres de uniformes azul fuerte me esperaban en la salida y se dirigieron con un gesto militar muy respetuoso hacia mi persona. Uno de ellos empezó a hablar:

Comandante: "Mi General, bienvenido. Espero haya tenido un viaje cómodo".
Yo: "Bueno la verdad tuve un buen viaje, pero... ¿Podría explicarse mejor?".
Comandante: "Lo estábamos esperando, usted es el General Kndel, ¿No es así?".
Yo: "General talvez no pero si soy Roberto Kndel, ¿En que podría ayudarlos?".
Comandante: "Venga con nosotros. Le explicaremos en el camino".

Un carro negro paso por nosotros, iba custodiado por dos camionetas mas. Un extraño logotipo se podia leer en los carros, era del ejercito de los Estados Unidos. Para mi sorpresa solo iban los dos comandantes y yo. Me llevaron a un lugar que parecía una especie de oficina, dentro de ella se encontraba una cama y provisiones. Luego de cerciorase de que nadie mas estuviera dentro de ella, uno de los comandantes empezó a describir la situación:


Comandante: "Vivimos tiempos difíciles mi estimado General... Los científicos estuvieron haciendo experimentos genéticos con algunos animales y ahora todos estos han mutado en bestias horribles y con una fuerza sobrehumana. Necesitamos la ayuda de un militar de alto rango que sepa tácticas de guerra, con una mente que sepa moverse dentro de la batalla. Y la única persona con la que contamos en estos momentos es usted. ¿Esta dispuesto a ayudarnos? No tenemos a nadie mas, ¡Ayúdenos!".

Les explique que solamente era un filósofo y escritor. También les explique que se podía tratar de un homónimo y que buscaban a alguien mas. A lo mejor algún tío o pariente pero la verdad estaban equivocados de persona. No obstante les comenté que tengo muy buenas aptitudes para el liderazgo y que estaría dispuestos a ayudarlos siempre y cuando el secreto de mi rango no fuese revelado, ya que la gente podría sospechar de porque un civil esta ayudando a los militares. Ellos accedieron y me dijeron que al amanecer empezaría mis labores como General...

Fin del Capítulo 1

...

La vi arrancar una rosa
al comenzar el día, temprano,
y fui a besar aquel páramo
donde ella rompió su rosa;
entonces vi los anillos
donde su estilo era un secreto,
y me enamoré de todos los objetos
donde sus ojos habían caído.
Si ella viese el abismo
o las cálidas hojas dobles,
ya sea de un olmo o un viejo roble,
jamás sabría lo caras que esas cosas son para mi.

Poseo una agradable colina,
allí me siento por horas, erráticas,
donde ella arrancó hierbas aromáticas
y otras pequeñas flores;
allí murmuró ella, como la
la belleza canta en sueños,
Y la amé cuando derramó sobre su pecho
algo similar a un llanto pequeño,
bañando el lunar oscuro de su cuello,
que a mis ojos era un diamante eterno;
entonces mis labios ardieron
y en mi corazón se consumieron.

Hay un pequeño espacio verde
donde pasa indolente el ganado,
donde descubrí un pálido sábado
la cosa más querida del mundo.
Un pequeño roble se extiende sobre él,
arrojando una sombra redonda,
la hierba oscura allí se demora,
el verde más intenso que haya conocido:
Allí no hay penas ni dolor
no hay bosques ni arboledas,
pero fue en aquella mágica tierra
donde ella confesó su amor...

sábado, 5 de marzo de 2011

Enamorarse de quién y por qué

Hay que procurar no dejar las cosas del amor en manos exclusivamente del corazón. De entrada, lo que más nos llama la atención es el aspecto físico de alguien. De repente, conocernos a una persona que «nos gusta». No es solo su menor o mayor belleza física; es algo más, difícil de precisar. Los gestos, la forma de hablar, de moverse, nos resultan especialmente atractivos. Más tarde, su forma de comportarse, la relación que se va poco a poco estableciendo con esa persona, tienen algo de sugestivo, de especial, que nos va cautivando sin damos cuenta.

A veces, se produce un «amor a primera vista», un «flechazo». En otras ocasiones, esa persona puede resultarnos poco interesante de entrada, incluso desagradable o pretenciosa. Sin embargo, según la vamos conociendo más, cambiamos la opinión que en un principio nos habíamos forjado sobre ella, volviéndonos cada vez más receptivos.

La intuición

En estos procesos, la intuición juega un gran papel. No cabe duda de que todos vamos acumulando, sin darnos cuenta, una serie de experiencias y conocimientos que dan lugar a ciertas asociaciones inconscientes. Es lo que algunos han llamado «memoria experiencial».

Cuando una persona nos atrae, intuimos que con ella podríamos compenetrarnos y sentirnos bien en su compañía. Pero muchas veces nos equivocamos, esta intuición falla.

Esto es particularmente frecuente cuando nuestra situación afectiva es propensa al enamoramiento. Entonces podemos proyectar nuestros deseos en casi cualquier persona en la que hallemos cierta sintonía. Como decía André Maurois, en ciertos períodos de la vida estamos débiles afectivamente y, como la persona que está baja de defensas está a merced de cualquier virus que pasa a su alrededor, podemos enamorarnos de cualquiera.

La voluntad

Tras esta primera fase de atracción física y psíquica, se comienza a considerar la posibilidad de que también nosotros le hayamos gustado. Por eso es más fácil enamorar, si esto se pone de manifiesto, de forma más o menos entrevelada. Es el juego de la coquetería.

Después viene el momento más peligroso, cuando consideramos la posibilidad de enamorarnos. En este punto actúa la voluntad. Si dejamos esta puerta abierta, ya estamos perdidos. El amor se nos cuela sin damos cuenta, y cuando queramos reaccionar, estamos atrapados.

Se van configurando una serie de procesos que nos alejan de la realidad hasta llegar a un estado, en palabras de Ortega y Gasset, de «imbecilidad transitoria».

Por un proceso denominado «catatimia», percibimos de otro modo todo lo referente a esa persona. Nuestra afectividad deforma estas percepciones acercándolas a nuestros deseos: la vemos más guapa, más interesante, más inteligente, etc., aunque los demás no estén de acuerdo con nosotros. Por eso se dice que el amor es ciego. Además se produce una «proyección atributiva inconsciente», fenómeno que consiste esencialmente en completar, sin darse cuenta, los aspectos desconocidos de la persona objeto de amor con los atributos que el enamorado desea, por lo que ésta que la idealizada.

Pensar en ti

El enamoramiento es una pasión y, como tal, organiza la personalidad con el único fin de obtener el objeto que la nutre, el ser amado. Los enamorados se ven arrastrados y dominados por él. No pueden dejar de pensar en esa persona ni concentrarse en otra cosa, aunque lo intenten. Se cambia de forma de pensar. Si hace falta, todo se justifica, el corazón anula la razón, todo vale si es para poder estar con esa persona, no se soporta su ausencia, se quiere poseer a toda costa, y de ahí la expresión «te comería».

Naturalmente, hay personas más o menos apasionadas, por lo que estas transformaciones son en algunos casos mucho menos intensas que en otros, pero en todos los casos los aspectos afectivos se imponen a los racionales.

Después, cuando la intensidad del enamoramiento va cediendo, comienzan a surgir poco a poco algunas dificultades, dudas y problemas. ¿Será capaz de querernos tal como nosotros la queremos?, ¿merece realmente la pena? Amar y enamorarse son cosas bien distintas.

El amor es un sentimiento de estimación ajena del que nos sentimos autores, que se prolonga en el tiempo con relativa independencia de las circunstancias externas, dependiendo de la voluntad y capacidad personal para nutrirlo.

En el amor no hay voluntad de posesión como en el enamoramiento, sino deseos de dar y compartir. Deseos que se proyectan ampliamente en el tiempo, dentro de un proyecto común con la persona amada. Es un sentimiento que cambia el rencor por perdón, los celos por confianza plena, la rivalidad por colaboración, la intolerancia por comprensión, el egoísmo por generosidad.

La relación perfecta

Generalmente el amor surge del enamoramiento. La relación se va transformando paulatinamente y, según se atenúa el apasionamiento inicial, va aumentando el amor progresivamente. En otros casos sucede al contrario: la relación comienza por el amor que se tiene a una persona y casi sin darnos cuenta descubrimos que estamos enamorados.

El enamoramiento sin amor carece de consistencia y está abocado al fracaso. El amor sin enamoramiento sí la tiene y puede mantener una relación satisfactoria para los dos. Si existe amor y enamoramiento, la relación es perfecta.

Por este motivo, hay que procurar no dejar las cosas del amor en manos del corazón exclusivamente. También hay que considerar, desde una perspectiva más racional, las posibilidades que tenemos de poder establecer una relación satisfactoria y duradera con una persona en concreto: nuestra capacidad y voluntad de amar y la suya, las circunstancias que rodean a esa persona, su familia, sus amigos, etc., ya que todo esto vendrá a formar parte de nuestro mundo.

Muchas veces, los problemas aparecen cuando no se encaja, por el motivo que sea, con la familia o los amigos del otro. Se puede tender a evitar esta relación, incluso a intentar alejar al otro de sus seres queridos, lo cual no se suele aceptar, ni es bueno, ya que son vínculos antiguos y naturales que generalmente se deben respetar y aceptar.

Un nivel cultural e intelectual parecido también va a favorecer una buena comunicación entre esas dos personas. Una comunicación amplia, libre, espontánea, sincera y participativa es esencial para lograr una relación afectiva adecuada.

Un estilo de educación parecido va a evitar muchos roces o comportamientos desagradables de la vida cotidiana, lo cual es verdaderamente importante a medio y largo plazo.

Cuando se tienen planteamientos parecidos y realistas, si se piensa del mismo modo, particularmente en lo que se refiere a cuestiones fundamentales, es más probable que se llegue a un acuerdo en estas cuestiones, por lo cual es siempre preferible una concordancia ideológica, escalas de valores similares y orientaciones parecidas en la forma de ver la vida.

Tener aficiones parecidas constituye una ventaja en 1a mayoría de los casos, ya que facilita la posibilidad de compartir mejor el tiempo de ocio; no obstante, en otros casos, cuando se trata de personas abiertas, el tener aficiones distintas puede resultar enriquecedor, siempre que el otro se muestre interesado en las mismas, ya que puede verse ampliado en este campo.

La madurez

Una cierta madurez de la personalidad es imprescindible para poder establecer una relación afectiva adecuada y duradera. También hay rasgos de la personalidad favorables en este sentido. Esencialmente consistirían en una buena capacidad para dar y recibir afecto, para comprender al otro, para adaptarse a los cambios Y, dificultades, en una suficiente estabilidad emocional, sentido de la lealtad y fidelidad.

Tener una cierta imaginación para evitar la rutina y saber disfrutar de la vida dentro de cada circunstancia suele evitar que la relación caiga en el tedio de la monotonía. Un buen sentido del humor desdramatiza muchas situaciones y alegra la vida a los demás.

El respeto al otro es esencial para la vida afectiva, e implica establecer una relación de igualdad, de persona a persona, en la que todo se comparte, desde lo que se posee a lo que se decide.

Es cierto que en algunos casos la relación puede modificar hábitos previos inadecuados, pero generalmente no sucede así. El abuso de alcohol, el consumo de drogas, la prodigalidad en gastos, la tendencia excesiva al juego, las conductas irresponsables y caprichosas son casi incompatibles con una relación afectiva adecuada y duradera. Creer que estas personas irán cambiando no pasa de ser, la mayoría de las veces, una ingenuidad.

Saber querer

No es suficiente con querer, sino que hay que saber querer. Saber querer es encauzar ese sentimiento hacia comportamientos de la práctica diaria que logren el objetivo último del amor: hacer feliz al otro.

Si cuidamos mejor la elección que hacemos y procuramos, no sólo con cariño, sino también con inteligencia, enriquecer esa relación día a día, tendremos muchas más posibilidades de éxito.

Mis Tres Cerebros

En última instancia me llegue a preguntar ¿Por que sigo escribiendo de esta manera? Talvez sea el destino, talvez es mi insaciable sed de conocimiento, sed de comprensión pero talvez no basta con tener ese sentimiento, sino de hacer lo posible por superarlo. Incluso en una nota cite que mi pensamiento era muy distinto al de los seres humanos, pues investigando muy bien creo que encontré un animal que podría asemejarse mucho a mi y ese es el Centauro.

Uno de mis mayores problemas es que tengo a tres personalidades muy diferentes metidas en mi cabeza. El Matemático, el Filosófico y el Yo que me caracteriza en cuanto a emociones. Se torna demasiado complicado cuando uno de ellos no esta de acuerdo con un tema y luego empieza esa batalla interna que al final solo termina destruyéndome poco a poco y a medida que pasa el tiempo para lo único que sirve es para matar neuronas y hacerme pasar un buen rato.

Recuerdo que en una reciente batalla el Filósofo comento que como todos sabemos mucho acerca de la vida, deberíamos dar una lección para que los seres humanos aprendan acerca de sus errores. El Matemático dijo que eso era innecesario, ya que estos aduras penas logran ver lo que tienen enfrente, y no son capaces de ver mas allá del pensamiento. Mi Yo solo los miro y les explico que la paciencia es una de las virtudes que debe permanecer entre los maestros.

Al final los dos primeros maestros quedaron en ridículo ante mi otro Yo, y lo único que le dijeron es si estaba seguro que era factible confiar en los humanos. Yo: "Confiar se vuelve una tarea casi imposible para nosotros después de todo lo que hemos vivido en este cuerpo. Hagamos lo posible para entender todo lo que podamos a totalidad, y luego de eso llevaremos el secreto hasta la tumba, ya que es imposible revelar todo ese conocimiento con los egoistas, envidiosos y malvados seres humanos".

Sé más feliz que yo

Sobre pupila azul con sueño leve
tu párpado cayendo amortecido,
se parece a la pura y blanca nieve
que sobre las violetas reposó;
yo el sueño del placer nunca he dormido:
Sé más feliz que yo.

Se asemeja tu voz en la plegaria
al canto del zorzal de indiano suelo,
que sobre la pagoda solitaria
los himnos de la tarde suspiró;
yo sólo esta oración dirijo al cielo:
Sé más feliz que yo.

Es tu aliento la esencia más fragante
de los lirios del Arno caudaloso,
que brotan sobre un junco vacilante
cuando el céfiro blando los meció.
Yo no gozo su aroma delicioso:
Sé más feliz que yo.

El amor, que es espíritu de fuego
Que de callada noche se aconseja
Y se nutre con lágrimas y ruego
En tus purpúreos labios se escondió;
él te guarde el placer y a mí la queja:
Sé más feliz que yo.

Bella es tu juventud en sus albores
como un campo de rosas del Oriente;
al ángel del recuerdo pedí flores
para adornar tu sien, y me las dio.
Yo decía al ponerlas en tu frente:
Sé más feliz que yo.

Tu mirada vivaz es de paloma:
como la adormidera del desierto
causa dulce embriaguez, hurí de aroma
que el cielo de topacio abandonó;
mi suerte es dura, mi destino incierto:
Tan solo te pido sé más feliz que yo...

viernes, 4 de marzo de 2011

Aquellos besos que temo

Temo tus besos, gentil doncella.
Tú no necesitas temer los míos;
Mi espíritu abrumado en el vacío,
No puede atormentar el tuyo.

Temo tu porte, tus gestos, tu razón.
Tú no necesitas temer los míos;
Es inocente la devoción y el sentido
con los que te adora mi corazón...